Acabo de llegar de Milán de pasar unos cuantos días con mi manager fuera de Madrid, que, de vez en cuando es bueno y recomendable. Milán es una ciudad caótica y decadente. El tráfico es un verdadero caos. Si bien durante los días en que estuve no vi grandes atascos si pude comprobar como se las gastan los conductores milaneses. Decir que les han dado el carne en una tómbola es ser buena gente. Con eso lo digo todo. Pero a pesar de estos pequeños problemillas, Milán es una ciudad para visitar, muy recomendable.
Milán (en italiano Milano) es la principal ciudad de la Italia septentrional, capital de la provincia de Milán y de la región Lombardía. Se encuentra ubicada en las llanuras de Lombardía, una de las regiones más desarrolladas de Italia. A fines de 2004 poseía una población de 1.308.311 habitantes, y un área urbana de 4.280.820, en una área metropolitana de unos 6.500.000. Es definida por algunos como la capital económica de Italia (o como capital del Norte del país). No en vano, Milán es la sede de la Bolsa de Italia. Además, la Feria de Milán es considerada la más importante de Italia y una de las principales de Europa.
Su provincia se encuentra al oeste de Lombardía; cubre una superficie de 1.982 km2 y posee una población de 3.775.765 habitantes. La provincia consta de 188 comunas. En los diez años que van entre 1991 y 2001, la comuna de Milán perdió 113.084 habitantes (8,3%).
La ciudad es famosa por sus firmas de moda, el tradicional pastel navideño llamado panettone, y por su catedral (duomo en italiano) de estilo neogótico. Junto a la catedral se encuentran las famosas galerías de Vittorio Emmanuele, cubiertas con grandes cúpulas de vidrio en forma de cruz latina, donde se encuentran algunos de los cafés y comercios más conocidos de la ciudad. Al otro extremo de las galerías se encuentra la Piazza della Scala, donde se encuentran el Teatro alla Scala, uno de los teatros de ópera más prestigiosos del mundo, via Manzoni, via Montenapoleone y via Gesù donde se encuentra el Museo Bagatti Valsecchi- una casa-museo inspirada en los palacios señoriales del Cinquecento lombardo, decorada con objetos y muebles renacentistas italianas.
En la Iglesia de Santa María della Grazie se encuentra la famosa obra de Leonardo da Vinci “La última cena”. La obra se puede visitar haciendo una reserva con 48 horas de antelación.
Eso sí, si uno va a Milán es mejor que deje las zapatillas en casa. Parques en los que poder sudar la camiseta sin dar más vuelta que uno molino son escasos y ver un corredor poco más que un milagro. Así que ante tal panorama. Lo mejor es disfrutar de la ciudad.
Por cierto, creo Milán va a tener mucha culpa de que en marzo me vaya al Maratón de Roma

