6 kilómetros que saben a mucho

Salir de una lesión es más complicado de lo que parece. El miedo a recaer está más que presente y una molestia que en otro momento sería habitual, hoy te hace pensar en lo peor. Pero el caso es que despés de tres semanas a trancas y barrancas, entrenando un día si y otro, parece que la luz se empieza a ver al final del tunel.

Digo esto porque este mañana el grupo de las 6.30 de El Retiro nos hemos marcado un 8.000, por debajo de cuatro. Es cierto, que el que escribe sólo hizo los seis primeros kilómetros, pero también es cierto que no acabo el recorrido más por temor a recaer que por falta de fuerza.  Las sensaciones fueron buenas después de la travesía del desierto, la pierna no se quejó y ahora, mientras escribo, sigue tan tranquila. Lo dicho, estamos en el buen camino.

 




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